miércoles, 22 de septiembre de 2010

LA PSICOLOGIA EN EL RENACIMIENTO

El hombre del Renacimiento


Según refiere su biografía, Leonardo Da Vinci fue uno de los más célebres practicantes del “sueño polifásico”. Esta técnica tiene como objetivo reducir el tiempo dedicado diariamente al sueño, lo que se consigue durmiendo periodos de entre 20 y 50 minutos repartidos a lo largo del día. De esta forma, se gana tiempo de vigilia en las mejores condiciones para producir rendimiento. Cuando uno contempla la obra que el insigne polímata italiano realizó en sus 67 años de vida, no hay duda de que lo que nos cuentan es cierto.

Creo no equivocarme si digo que el tiempo que dedico a las apuestas debería ser superior al empleado por la mayor parte de los individuos que pueblan el universo del "online betting". Añadamos que soy un apostador de corte “eventista”, que gusta de visionar deporte y de sacar sus propias conclusiones de lo que sus ojos han visto. Por eso, cuando la temporada de la NBA se solapa con el circuito de tenis en Oceanía y las ligas europeas de fútbol, lamento profundamente ser un “soñador monofásico”.

No hace falta ser ningún lince para intuir que los profesionales de las apuestas son una “rara avis”, especialmente en el mundo hispano hablante. Lo que a veces me lleva a pensar que determinados amateur deben pertenecer al selecto grupo de los “durmientes polifásicos”. Si tienes cargas familiares y un trabajo a jornada completa y, en cuestión de minutos, tus opiniones sobre fútbol europeo, baloncesto americano y carreras de canguros en Australia pueden verse en la red, probablemente escondes algún secreto. Si además presumes de una vida social aceptablemente organizada, no es descartable que tu lugar de nacimiento esté más cerca de Krypton que de Albacete.

Mucho más lógico sería concluir que el número de apuestas y competiciones que cubren estos “hombres del Renacimiento” modernos, no guarda la más mínima proporcionalidad con el tiempo de que disponen para su análisis. Y no es descabellado suponer que una parte de estas apuestas se realizan desde lugares de trabajo o estudio, mientras se comparten neuronas con otra actividad ¡Bonita forma de levantar el país!

No dudo que incluso el diestro Leonardo pasaría por serios apuros enfrentado al reto de cambiar un pañal, mientras estudia la jornada del fútbol búlgaro. Por su parte, nuestros “Homo Universalis” podrían sacar rendimiento a su destreza en algún concurso televisivo de habilidades, aunque les auguro un futuro más bien negro en el campo de las apuestas. Reza el dicho popular “quien mucho abarca, poco aprieta”.

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